78. Tiempo de pareja antes del caos
Tan pronto llegaron a la hacienda, el brasileño obligó a Calioppe a descansar, además de pedirle a Horacio que fuese a revisarla.
— No es necesario, estoy bien — se quejó ella, recargada contra el respaldo de la cama.
Nick tomó su mano entre la suya, sentado en el filo del colchón.
— Es necesario para mí.
— Pero…
— Nada de peros — la interrumpió, tierno, acunando su barbilla con la otra mano —. Has tenido que pasar por mucho esta última semana y quiero que estés en completamente para el día