75. Era un error. ¡Tenía que serlo!
Los tres tomaron asiento en aquel salón.
Thiago miró a su hermana, esperando por una explicación a aquella aberrante e imposible acusación.
Conocía a Tiara, ya desde hace varios años, y la amaba, era la madre de su futuro hijo y le había demostrado que podía confiar en ella. Era una locura pensar pudiera hacer una cosa así de siniestra.
¡Ni que fuese un monstruo, carajo!
— ¿Y bien? — espetó, ansioso, inquieto. Los miró a los dos.
— ¿Recuerdas como conociste a Tiara? — preguntó Calioppe, tod