14. ¿Qué diablos estaba sintiendo por Calioppe?
Entró despacio a la habitación. Todo se encontraba en penumbras. La cama estaba vacía y las sábanas perfectamente tendidas.
Se preocupó, al menos hasta que la descubrió sentada a los pies de la ventana, con las rodillas pegadas al pecho y la mirada perdida.
Verla así lo conmovió.
— Te he traído la cena.
Ella lo había presentido mucho antes de que hablara, pero no respondió, tan solo lo miró de reojo y se limpió el rastro de una lágrima.
— ¿No piensas decirme nada? — le preguntó.
— No tengo