Mundo ficciónIniciar sesiónBella parpadea al escuchar sus palabras. Sus manos, que reposan sobre su regazo, se enfrían de pronto, como si la sangre dejara de circular por sus venas.
—Los vi —insiste Álvaro, sin apartar la mirada de ella—. Sus rasgos son idénticos a los de Benedict. No hay manera de negarlo. Ambos son sus hijos.
Ella no responde. Se limita a o







