Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cena es deliciosa. Las conversaciones fluyen con soltura. Todos han terminado su plato, y las copas de vino tintinean entre comentarios triviales. Los niños ya se han retirado a su habitación.
Gabriel, que no se ha despegado de Megan en toda la velada, le toma la mano con suavidad, sin dejar de mirarla con esa sonrisa segura que tanto lo caracteriza.
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