Mundo ficciónIniciar sesiónBenedict regresa a la mansión Arrabal, aunque todavía debe guardar reposo. Al llegar, el chofer abre la puerta trasera y Benedict desciende. Lo que no espera es encontrar a su tía Irene esperándolo en la entrada. Está de pie, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
Lo que menos imagina la anciana es ver también a Bella descender del auto.
—Tía… —murmura Benedict, sor







