Mundo de ficçãoIniciar sessão—Señorita Navarro, ya revisamos las cámaras y no se ve a ninguno de los presentes en esa cabina manipulando la copa de vino, excepto al maître y al mozo. No podemos hacer nada hasta conseguir las pruebas —dice el oficial, cruzado de brazos frente a Bella.
Ella respira hondo, pero no logra contener la ira que le hierve por dentro. Aprieta los puños, frustrada. Alba no puede salirse con la suya una vez más.







