Stavros los vio llegar, se veían tan felices juntos.
—Bienvenidos, te extrañé mucho, hija —dijo Stavros dándole un abrazo a Dakota.
—¿Queda claro quién es la preferida acá? —preguntó bromeando Helena.
Alekos suspiró. —¿Cómo has estado, papá?
—Muy bien, acabo de ver el informe de la bolsa —di