—Bueno, voy a seguir mi camino. Me he olvidado el celular y Alekos debe estar preocupado en el hotel.
—¿Ya regresaron? Tenía entendido que estaba con Xandro en Manchester .
Dakota no supo qué decir, pero haría picadillo a su futuro esposo.
—Supongo… que sigas bien —dijo Dakota.
—Nos vemos, D