Alekos se encontraba muy excitado bajo la ducha, la besó una y otra vez.
—Eres mi diosa —le susurró al oído.
Y siguió besándola hasta hacerla perder el control. Sentía la piel caliente, puso sus manos sobre sus nalgas separando sus piernas, presionando su cuerpo contra la pared, penetrándola bru