—En serio, papá, pensé que lo agarraría a los golpes —le dijo Helena a su padre luego de que le contara lo ocurrido en la empresa.
—Está claro que mi nuera es muy decidida —dijo Stavros.
—Demasiado, creo que le gusta ver el mundo arder—agregó Teresa.
Los tres comenzaron a reír. Helena se puso