Alekos se encontraba en el auto, se dirigía a una reunión.
—Pedro, comunícate con la villa. Quiero saber cómo está todo ahí.
—Muy bien, señor.
Alekos bajó del auto y se dirigió al cóctel. En la entrada se encontraba la prensa, y como era de esperar, se abalanzaron sobre él.
—¿Señor Ravelli,