Capítulo 128
Alekos se encontraba en el auto, se dirigía a una reunión.

—Pedro, comunícate con la villa. Quiero saber cómo está todo ahí.

—Muy bien, señor.

Alekos bajó del auto y se dirigió al cóctel. En la entrada se encontraba la prensa, y como era de esperar, se abalanzaron sobre él.

—¿Señor Ravelli,
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LUZ MERCEDES bregante diazque caprichoso, la esposa se va a gansr el cielo de a pico
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