Stavros sonreía, no había nada más lindo que ver a sus hijas abrazadas. Despertar y ver eso era maravilloso.
Luego de examinar a Stavros, Patrick permitió que solo una de ellas entrara. Penélope fue la primera en ver a su padre.
—Hola, papá. No te das una idea de lo preocupadas que estábamos.