La revelación de Victoria resonó en la mente de Natalia como un trueno en medio de la tormenta. Su padre. La figura que había estado ausente en su vida, que había representado un vacío insondable durante tantos años, ahora aparecía como el verdadero enemigo en la oscuridad. Pero lo más desconcertante de todo era la calma con la que Victoria había dicho aquellas palabras. No había ni rabia ni sorpresa en su voz, solo una sombra de tristeza, como si lo hubiese sabido durante años y ahora fuera el