La noche cayó rápidamente sobre la ciudad, envolviendo las calles en una neblina espesa que parecía esconder los secretos más oscuros. Natalia caminaba por la acera, sin rumbo fijo, pero con una determinación feroz en su corazón. Las palabras de su padre seguían resonando en su mente, pero más que eso, lo que la atormentaba era el peso de la venganza que había comenzado a cargar. Cada paso que daba parecía acercarla más al abismo, a un lugar sin retorno. Sabía que no podía dar marcha atrás. No