Giro la cabeza y veo a los dos papás mirándonos. "Quizás puedas dejar de besar a mi hija para dejarnos comer el postre Rik", me regaña el señor Nelson.
"Lo siento señor. Su hija es demasiado increíble como para dejar pasar momentos como este".
Él asiente con la cabeza en señal de comprensión. "Siempre y cuando entiendas que mi hija aún es menor de edad y se está reservando para su pareja". Me mira con complicidad. Soy su pareja, él lo sabe, pero quiere que espere hasta que ella también lo sepa