"Sí, señor Gruñón". Me muevo para salir del coche, intentando no tropezar con los brazos y las piernas atadas. Cuando por fin salgo del coche, me pongo de pie y....nada.
"¿Aló? ¿Querías que me pusiera en cuclillas aquí mismo? No veo nada y apenas puedo moverme, idiota".
Me gruñe, me agarra del brazo y me acerca a su cara. Incluso a través de la capucha puedo oler su aliento rancio. Me da arcadas. "Cállate de una puta vez, niñita, o te haré callar".
Un gruñido feroz suena detrás de él y lo si