'Solo hazlo. Es solo un beso', me dice Andra.
Me apoyo en el codo, mirándolo mientras él me mira. No se mueve y me inclino hacia él, sin apartar los ojos de los suyos. Se me acelera el corazón, pues siento que estoy jadeando y aún no lo he tocado.
Cierro los ojos y dejo que nuestros labios se toquen. Al principio es suave, una leve presión de mis labios contra los suyos. Sus labios empiezan a moverse, me atraen y, antes de que me dé cuenta, estoy prácticamente tumbada sobre él, con su mano en