Clint me dio su palabra de Guardián. Otra vez.
Esta vez se trataba de querer besarme. Ojalá no me hiciera palpitar el corazón, pero así fue. Aun así, me endurecí y le dije, básicamente, que no le creía, hasta que me diera su palabra. Después de eso, sólo podía pensar en volver a besarlo.
Así que, antes de que se marchara por la noche, lo hice.
Ahora, recostada en la cama, nada me apetece más que mandarle un mensaje e irme a la azotea con él. Pero, ¿y si piensa que ese beso le da una apertura