Entro en la habitación y cierro la puerta tras de mí. Me siento en la silla junto a su cama, agarrándole la mano.
“Hola, Luna”, dice y su voz es ronca.
“Paisley. He hablado con Gamma Sirona. ¿Hay algo que pueda hacer?”.
“No. Esperaba que no fuera tan grave, pero...”.
Extiendo la mano, tocando su brazo. “Puedes tomarte el tiempo que necesites. Te ayudaré en lo que necesites. Todos en la manada lo harán. Así es esta manada, nos ayudamos unos a otros”.
“Gracias, Luna”. Se queda callada un mome