Odio esta sensación de impotencia. Peor aún, odio el miedo que me invade cuando Eli no está cerca. Prefiero quedarme con él y arriesgarme a que nos atrapen juntos que quedarme sola. Era diferente cuando estaba en el pueblo donde vivíamos mamá y yo. Al menos allí tenía un hogar, un trabajo y a Benny. Aquí, sin Eli, no tengo nada. Nada me es familiar, las vistas y los sonidos son todos nuevos y cada sonido me hace saltar.
Me meto en la pequeña cueva que Eli encontró para mí. No deja de asombrarme