Un gran lobo rojo corre a nuestro lado y nos golpea lateralmente, haciendo que Maia caiga de pie. Cuando se levanta de nuevo, estamos rodeadas. Hay seis lobos que nos tienen rodeadas y el más grande es el lobo rojo que derribó a Maia.
Maia se queda jadeando, esperando a ver qué pasa. El lobo rojo, que también jadea, empieza a moverse. Entonces, se levanta, doblado por la cintura, respirando con dificultad antes de mirar a Maia, sonriendo posesivamente. Maia le enseña los dientes, gruñendo furio