Miedo al atardecer

Después de que la peluquera cumpliera con nuestro encargo, decidimos comer algo rápido, y poco después del mediodía, regresamos al garaje en el que guardámos nuestra furgoneta casa. Ninguno de los dos estaba muy hablador, pues ambos dejábamos grandes recuerdos en esta ciudad, aún así, sabíamos lo que teníamos que hacer, y retrasar más los acontecimientos no iba a ayudarnos a cumplir nuestra tarea.

Josh se subi

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