HENRICo ZATTANI
Parece una yegua loca. Caminando de un lado a otro como si quisiera cavar un hoyo en el suelo o en mi cabeza, casi echando espuma por la boca.
La observo desde lo alto de las escaleras, escondida, a unos pasos de ella por seguridad y divertida por la insólita situación. Estaba de mal humor por no recibir noticias sobre la detención de Alencar.
¡Debería estar atrapado al amanecer, maldita sea!
No sé qué diablos está haciendo ella aquí, pero estoy disfrutando el espectáculo. Guilh