Los días y meses transcurren rápidamente, Brooke podía ver a su hija sin tener que estar vigilada por Esteban o por Camila. Disfrutaba de su pequeña, jugaban y reían comiendo algún helado o visitando algún zoológico o algún parque infantil. A pesar de los tropiezos todo comenzaba a fluir en su vida.
En tanto, esa misma tarde cuando regresó a la mansión para llevar a la niña con su padre, se encontró con una difícil situación, Camila estaba en labor de parto. Esteban le pidió a Brooke quedarse