274. NUEVA REALIDAD.
No sé cuánto tiempo llevaba dormida, lo cierto es que todo mi cuerpo estaba dolorido por las grandes fiebres que me entraron durante todos los días que siguieron. El capitán venía a verme una vez al día, que era lo que yo le permitía, y veía el gran esfuerzo que hacía por mantenerse en las normas. Notaba claramente como miraba con odio a Dolores, cada vez que llegaba y la encontraba a mi lado.
—Señorita Baronesa Ángel. ¿Me permite realizarle una sugerencia? — me preguntó sentado en una silla