253. REALIDAD
—Ah, sí, vino y me salvó. Luego me dormí y me desperté hoy. Pero las hermanas hablan como si hubiera estado con ellas todo este tiempo, y no me acuerdo de nada.
—Y lo estabas, yo te he visto, trabajé contigo todo este tiempo.
—¡Yo no fui! Estaba dormida en esa cama y me desperté ahora, para mí solo ha pasado una noche, no cinco meses.
—Una noche, ¡una noche solamente!
Repetía mientras caminaba de un lugar a otro por frente de su altar, frente al cual se volvió a detener y golpeó con furia el