227. DE ACUERDO
Ambas hermanas se retiraron y me dejaron acostada en la cama que comencé a sentirme mucho mejor. Tomé un vaso de agua que me habían dejado en la mesita de noche esperando que apareciera Julián con el cuerpo del capitán Luis Manuel. En lo que esperaba, podía escuchar el alboroto que había armado la hermana Inés llamando a todas las demás, para hacer lo que yo le había mandado.
Lo vi aparecer al poco rato, dándome cuenta que era el capitán por el color de sus ojos. Vino rápido a mi lado, sen