219. ÁNGEL
Me quedé observando a Caridad en silencio, y me di cuenta que lo que decía era cierto. ¡Yo no tenía la culpa de nada! La dejé que terminara sin interrumpirla.
—Tú no has cometido ningún pecado de esa índole, por lo pronto hace muy bien en utilizar el capitán para tu beneficio. De todas maneras creo que después de lo de los caballos, ha cambiado muchísimo su actitud para contigo y está más propicio ayudarte y a defenderte de todo lo que está sucediendo. No te voy a negar que hoy en el mercado