Era realmente hermosa mi madre, su gran cabellera rubia muy larga era igual que la mía, sus grandes ojazos parecían querer descubrirlo todo, sus labios eran de color rosa muy carnosos.
Estuve por mucho rato sin poder despegar los ojos de ella, luego mi padre, ¡qué hermoso era! Tenía un porte muy varonil con su cuerpo atlético, observé que en verdad poseía aquella mirada que describía mi abuelo en su diario, muy profunda, en una de ellas que mira de frente a la cámara, llegué a pensar que me mi