Podía sentir que no era yo la que hablaba y al mismo tiempo lo era. Era como si dentro de mí habitara otra persona, que me hacía decir y hacer cosas sin que pudiera hacer nada para impedirlo.
—Sabes a lo que me refiero
Dijo estrechando más mi cuerpo contra el suyo. Giré hasta estar frente a él, que me miraba con sorpresa. Me levanté en la punta de mis pies y lo besé en sus gruesos labios, al inicio no respondió. Luego rodó sus manos por mi espalda, hasta llegar a mi cintura y me apretó contra