110. TRANQUILIDAD
Las tres hemos dormido pacíficamente, creo que hacía mucho tiempo que no lo hacíamos de esta manera. Las campanadas de las siete de la mañana nos han despertado, y nos hemos asombrado de ello. Sigue lloviendo torrencialmente. He corrido a mi habitación, aseado y bajado al comedor. Me he encontrado con las hermanas bebiendo en compañía de Dolores su café.
—¿A usted también se le han pegado las sábanas, señorita Ángel? —pregunta muy seria.
—Disculpa Dolores, hemos estado leyendo hasta bien entra