105. TRANQUILIDAD
Habíamos quedado intrigadas con ello, pero en vista que no se aclaraba nada en las próximas hojas, decidimos dejarlo allí para después. Nos reunimos con sor Caridad en la biblioteca, que ya podía saludar con soltura en yoruba, la lengua nativa de los obreros y se había aprendido de memoria el alfabeto, aunque decía que era muy primitivo. La pusimos al día sobre lo que habíamos descubierto sobre el colegio, quedando ella también muy sorprendida.
—Yo recuerdo que la madre anterior a esta madre su