A la mañana siguiente, Juliana se levantó antes de que sonara el despertador. Permaneció algunos minutos tendida en la oscuridad, observando el techo mientras intentaba convencerse de que todavía podía regresar a la Villa Echeverría, disculparse con Camila y continuar trabajando como si nada hubiera ocurrido.
Necesitaba el empleo. Necesitaba conservar cierta independencia, aportar para los gastos de Amanda y saber que, cuando el matrimonio con Sebastián terminara, tendría algo propio a lo que af