Sebastián no esperaba encontrarse con un lugar desagradable. Él mismo había contratado al agente inmobiliario, había revisado las opciones que antes de que Juliana lo escogiera.
No era un lugar cualquiera.
Era elegante, moderno y mucho más de lo que muchas personas podrían permitirse. Tenía una decoración cuidada, muebles nuevos, una cocina amplia, acabados de buena calidad y todo aquello que, desde su perspectiva, hacía que un espacio fuera cómodo.
Pero aun así, apenas cruzó la puerta, hubo alg