Noah sin otra salida decidió ponerse al frente de los negocios que dejó su padre, aunque no fue lo que más quiso; al mismo tiempo debería hacer que su empresa continuará funcionando.
Noah de camino a la empresa revisaba la computadora, los números eran perfectos, marcó una leve sonrisa en su rostro, Noah tenía el equipo perfecto, pero todo era gracias a Elizabeth, amiga y empresaria que había quedado a cargo de la empresa de Noah en su ausencia.
El auto se detuvo frente a la empresa de su padre