Elizabeth se mostraba indignada, la declaración por parte de Noah no era lo que ella esperaba, ni mucho menos su rechazo, estaba perdidamente enamorada de su mejor amigo, pero por miedo a su respuesta nunca se atrevió a dar aquel paso.
—Escúchame Elizabeth, la culpa es solo mía, lamento...
—Ni lo digas, estoy aquí por mi propia voluntad —interrumpió—. Ahora que estás enterado de mis sentimientos no pienso renunciar a ti, me quedaré en este país a tu lado y no descansaré hasta que aceptes en dar