El sonido del claxon de manera continua hizo que Noah se sorprendiera, movió su cuerpo hacia adelante, pero José no se movía.
—Vamos José, apúrate ya se nos hizo tarde, no es hora para andarnos con juegos —indicó Noah, pero su conductor no respondió.
Noah descendió del auto, abrió la puerta del conductor, colocó la mano en el pecho de José y lo empujó contra la silla, su aspecto dejaba claro lo que había sucedido.
—¿Qué sucede Noah, por qué este señor no avanza, por qué te has bajado? —cuestio