—Mi amor, te ves hermosa, te pareces tanto a tu madre que me estoy volviendo a enamorar. —Le dice Néstor a su hija con la voz agradable, suave y cariñosa.
—También estás guapo, papá. Y gracias por el piropo. —Su voz es tierna y afectuosa.
—Me recuerdas mucho a tu madre cuando era joven. En aquellos años dorados, bailábamos juntos en una pequeña pista de baile en Madrid. Él suspira y muestra una mirada nostálgica.
—La historia de amor de los dos es hermosa. Me gustaría que me contaras cómo le co