9.
Los llevaron a una habitación amplia, con una mesa redonda llena de personas con uniformes oscuros, unos más que otros. Los ubicaron a uno de los costados. Myra vio a Luciana, estaba casi en la cabecera y su uniforme era negro, de puro. Un hombre, el que estaba en la cabecera, tomó la palabra dirigiéndose a los demás.
—Es un hecho que Jábico ha vuelto —dijo, tenía el cabello rubio muy claro, las facciones tan definidas que parecía una estatua de mármol y su uniforme era tan ridículamente oscuro