15.
Luciana había traía traído a un animal grande que parecía un alce, pero estaban tan hambrientos que ninguno preguntó qué podía ser. Pablo había agarrado color en las mejillas y se quedó viéndolos comer hasta que se quedó dormido de nuevo sobre el estómago de Axel que se había negado rotundamente a volver a su forma humana porque así estaba mucho más calentito, y terminó devorando la osamenta hasta que un hueso afilado se le clavó en la encía y Myra tuvo que sacárselo con los dedos.
—¿Qué hubier