Mundo ficciónIniciar sesiónLa fotografía seguía sobre la mesa cuando Gael entró.
Valeria no lo oyó llegar —o quizás sí y eligió no moverse, porque había algo en la quietud de las últimas horas que no quería romper todavía. Cuatro horas sola entre documentos y el silencio particular de una casa que guarda demasiado. Cuatro horas construyendo una versión de su madre que nadie le había dado: no la figura ausente, no el







