Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl archivero llevaba cuatro horas devolviéndole fragmentos que no terminaban de encajar, y Valeria había aprendido a no forzarlos. Los dejaba reposar sobre la mesa como piezas de un rompecabezas que alguien más tendría que armar, porque ella todavía no sabía la forma del cuadro completo. La fotografía seguía ahí, apoyada contra la pared, con esa mujer desconocida mirando hacia algún punto fuera del encuadre con la autoridad







