La cicatriz era una pregunta que Valeria había estado aplazando desde la noche anterior, cuando la vio por primera vez bajo la luz escasa del pasillo: una línea blanca y limpia que cruzaba el costado izquierdo de Gael desde la cadera hasta algún lugar que la ropa terminaba de ocultar. No era la cicatriz de una caída ni de una operación rutinaria. Era el tipo de marca que deja algo que se propone hacerlo.
Lo encontró en la cocina, de espaldas, con las manos apoyadas en el filo de la encimera y l