Val miró asombrada la expresión de Caleb, se veía… perdido, como abandonado, parecía mucho más joven de lo que era con la cara pálida y el cabello mojado sobre el rostro, como un adolescente rebelde y vívido.
— ¿De qué hablas? — le preguntó.
— Que quiero que me incluyas en tu venganza — los ojos estaban enrojecidos y cuando Val estiró las manos él no dudó un segundo y corrió hacia ella y la abrazó.
— ¿Qué pasó? — le preguntó Val cerrando la puerta con el pie — Caleb, dime.
— Es verdad — susu