53| Viniste por mi.
Val se aferró a la perilla de la puerta con tanta fuerza que imaginó que le quedaría la marca de por vida en la palma. Siervo se volvió hacia Gael que sostuvo el bat en alto y luego se rio de lado.
— ¿Y tú quién diablos eres? — preguntó el mafioso, pero Gael no le dio tiempo de decir nada más, avanzó hacia él con el bat y trató de golpearlo en la cabeza, pero Siervo fue más rápido y lo esquivó y le lanzó un tajo con el cuchillo y logró hacerle una profunda cortada en el brazo.
— ¡No! — gritó