51| Sacrificio.
Val se removió con tanta fuerza que las cuerdas le cortaron las muñecas, las manos frías del hombre sobre los pechos la asquearon. De verdad tuvo miedo de que al final Siervo sí lograra conseguir lo que quería y que Gabriel lo viera todo.
El hombre estaba sentado ahí en frente, con la mirada inexpresiva y los ojos clavados en el suelo.
— Quiero que mires — le dijo Siervo — ¡Mírame! — le gritó y Gabriel saltó en la silla y levantó la mirada. Val tenía rabia y miedo — quiero que mires como me v