50| EL valiente y el culpable.
Una mujer con acento mexicano, como el de Itsac, agarró una aguja y le cosió la cabeza como si Gael fuese un trapo viejo. Cinco puntadas fueron suficientes.
— Mucha sangre porque la cabeza sangra mucho — le dijo después y un hombre llegó con ropa.
Gael se bañó en el cuarto que era de Valentina y cuando se secó con la toalla la olió, olía a Valentina, a ella.
— Voy a encontrarte — le dijo al aire — te voy a encontrar — ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que se la llevaron? — preguntó cuando llegó