36| Reclamos.
Val retrocedió lo más que pudo en el estrecho elevador y se apoyó en la esquina más alejada de Gael. El hombre presionó un botón en el teclado y el aparato se quedó quieto.
— ¿Qué diablos estás haciendo? — le preguntó Val enojada, aunque lo cierto es que estaba más nerviosa que otra cosa. El elevador se llenó del olor del hombre, de esa loción seria y masculina y de su olor, el de él.
— Eso mismo te pregunto yo a ti, ¿Qué estás haciendo? — Val se movió y estiró la mano para destrabar el elevad