A partir de ese momento, me elegiría a mí misma.
¿Y Bianca? Podía seguir fingiendo que la corona le quedaba. Tarde o temprano, yo misma se la quitaría de la cabeza.
***
Narra Bianca...
Últimamente, la vida no podía ir mejor.
Era una de esas rachas doradas en las que el mundo por fin parecía entender lo que siempre supe en el fondo: que estaba destinada a tenerlo todo y, más importante aún, a conseguirlo sin esfuerzo.
La luz me favorecía cada vez que atravesaba el patio; todos giraban la ca